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TIEMPO DE NAVIDAD DOMINGO DESPUES DEL 6 DE ENERO FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR |
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Homilía a cargo de nuestro párroco Don Ramón López Sevillano |
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7
Mirad a mi siervo, a quien prefiero
Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no
la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el
derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra,
y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia,
te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo,
luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y
de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»
Palabra de Dios.
Salmo
responsorial
Sal 28, la y 2. 3ac-4. » y 9b-10 (R.: IIb)
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor
en el atrio sagrado. R.
La voz del Señor sobre las aguas,el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.
El Dios de la gloria ha tronado.En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R.
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SEGUNDA LECTURA
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu
Santo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
-«Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica
la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas,
anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el
bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret,
ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y
curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»
Palabra de Dios.
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Aleluya Cf. Mc 9, 7
Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo amado;
escuchadlo.»
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EVANGELIO
Tú eres mí Hijo amado, mi predilecto
+ Lectura del santo
evangelio según san Marcos
1, 7-11
En aquel tiempo, proclamaba Juan: - «Detrás de mí
viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las
sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en
el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como
una paloma. Se oyó una voz del cielo:
- «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»
Palabra de Dios.
Ambientación:
El Bautismo de Jesús marcó el inicio de su vida
pública para cumplir la misión que el Padre le encomendaba.
Pasado el Ciclo de Navidad, hoy comenzamos a considerar cuanto Jesús hizo y
dijo guiados por el evangelista San Marcos, que sirve de base a las lecturas
dominicales de este año.
A
las lecturas:
Jesús comprende que su misión está anunciada y sucintamente
descrita en los poemas del Siervo de Yavé que realiza lo que el Padre quiere
de forma humilde y suave, pero con gran fortaleza y tesón. Al ser bautizado
por Juan el Bautista, recibe el testimonio del favor del Padre y la plenitud
del Espíritu Santo que lo asistirá en su obra.
BAUTISMO DEL SEÑOR, B, 2012
(Is 42,1-4.6-7 Hech 10,34-38 Mc 1,6b-11)
HOMILÍA:
Los Evangelios narran la infancia de Jesús desde el anuncio del Ángel a María hasta que sube al templo a los 12 años. Allí comprende que su relación con Dios Padre es muy especial. Nada dicen los textos de la vida oculta en Nazaret. Vive pobre con sus padres terrenos: la familia, el trabajo, la oración. Como todo judío, estudia la Escritura, asiste a la sinagoga los sábados, participa de las inquietudes y esperanzas de su pueblo. Así hasta los 30 años.
Aparece Juan Bautista: predica con ardor y llama a la gente a conversión para prepararse a la llegada del Enviado de Dios. Conocía a Jesús como pariente y amigo, pero ignoraba su condición de Hijo de Dios y su misión como Mesías: Así lo declaraba él: “Yo no lo conocía, pero el que me envió a predicar me dijo: Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo. (Jn 1,33)
Jesús, por su parte, buscaba a Dios, trataba de descubrir su “plan” y la parte que le correspondía a Él personalmente. Busca en la Escritura, especialmente en los profetas; los poemas del Siervo de Yavé le atraen de manera especial. En ellos ve su vocación. Comprende que su amigo Juan está en lo cierto: Todos deben prepararse para la llegada del Reino de Dios: La conversión es necesaria. Él no se siente pecador, pero es hombre y solidario; hace lo que todos deben hacer; acude a Juan, que bautiza en el Jordán. Él se resiste, pero cede al fin y bautiza a Jesús.
Allí acontece una de las grandes teofanías del N. T.: Dios se manifiesta y da a conocer su voluntad de alguna manera. No es fácil describir una manifestación de Dios. Los evangelistas sinópticos de forma unánime resaltan tres rasgos: Se rasga el cielo; se percibe que el Espíritu, en forma de paloma, desciende sobre Jesús, y una voz del cielo declara: Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto. El prodigio fue sensible al menos para Jesús y para Juan, que, a partir de ese momento, testifica: “He visto al Espíritu que bajaba como una paloma y se posaba sobre Él”. (Jn 1,32). “Yo lo he visto y doy testimonio de que Este es el Elegido de Dios”. (Jn 1,34).
El Espíritu Santo, que procede del Padre y del hijo, siempre estuvo en plenitud en el Hombre Jesús de Nazaret. Pero a partir de su Bautismo lo descubre y asume de una manera nueva. Ahora pondrá especial atención en dejarse guiar por el Espíritu para realizar la voluntad del Padre. Eso será lo más importante de su vida, más que el comer o el beber; su misión, el objeto de su Encarnación.
En pos de Jesús y por su gracia, también nosotros hemos sido bautizados, participamos de su Espíritu y de su misión evangelizadora. También para nosotros se abre el cielo; también Dios Padre nos llama hijos queridos. La construcción del Reino de Dios es también tarea nuestra si realmente estamos unidos a Jesucristo y adoramos al Padre en espíritu y verdad.
Tenemos que formarnos, estudiar la Escritura, hacerla vida (Itinerario de F.C.), descubrir y asumir el plan de Dios y nuestra parte personal (Plan de vida); dar testimonio creíble de nuestra fe siendo parte de la comunidad cristiana; celebrar con alegría le fe recibida dando gracias en la Eucaristía parroquial. Dejarnos guiar por Espíritu Santo para vivir llenos de esperanza el amor cristiano, que admite como hermanos a todo ser humano, hijo del mismo Padre. Dios.
Ambientación:
El Bautismo de Jesús marcó el inicio de su vida pública para cumplir la misión que el Padre le encomendaba.
Pasado el Ciclo de Navidad, hoy comenzamos a considerar cuanto Jesús hizo y dijo guiados por el evangelista San Marcos, que sirve de base a las lecturas dominicales de este año.
A las lecturas:
Jesús comprende que su misión está anunciada y sucintamente descrita en los poemas del Siervo de Yavé que realiza lo que el Padre quiere de forma humilde y suave, pero con gran fortaleza y tesón. Al ser bautizado por Juan el Bautista, recibe el testimonio del favor del Padre y la plenitud del Espíritu Santo que lo asistirá en su obra.