TIEMPO DE NAVIDAD

Dia 6 de enero

 

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

SOLEMNIDAD

 

 

Homilía a cargo de nuestro párroco Don Ramón López Sevillano

 

 

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de Isaías 60, 1-6

La gloria del Señor amanece sobre ti

 

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.

Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

 

Palabra de Dios.

 

 

Salmo responsorial
Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R.: cf. 11)

 

R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.  
 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres. R.

 

 

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SEGUNDA LECTURA

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6

Hermanos:

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios.

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Aleluya Mt 2, 2
Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor.

 

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EVANGELIO
Venimos de Oriente a adorar al Rey

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12


Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

-«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:

-«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
"Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

-«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.  
 

Palabra de Dios.

 

 

 


 

 

Ambientación:

 La Epifanía del Señor, llamada fiesta de los Reyes Magos, significa “revelación”, “manifestación” del Señor a los pueblos no judíos.


 Los Magos de Oriente que de manera sorprendente acudieron a Jesús Niño son los primeros gentiles que reconocieron a Jesucristo como Mesías-Rey y Dios Salvador. En ellos estábamos representados los creyentes no judíos.


 Demos gracias a Dios que se nos ha revelado como Dios-Hermano nuestro y nos ofrece su casa y su Reino.
 

EPIFANÍA DEL SEÑOR, B, 2012

(Is 60,1-6   Efe 3,2-3ª.5-6   Mt 2,1-12)

 

HOMILÍA:

 La venida de Dios a salvar a su pueblo fue anunciada como una luz. Isaías nos dice: Levántate, Jerusalén, que llega tu luz. La ciudad y el país estaban entonces en una gran depresión a la vuelta del destierro, tinieblas, todo estaba hundido, y parecía que las promesas de Dios también se habían esfumado. Pero el profeta anuncia lo contrario: Levántate, Jerusalén que llega tu luz . Sobre ti amanecerá el Señor; su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora”. Es decir, No sólo serás tú iluminada por Dios, sino que también los pueblos acudirán a ser iluminados a través de ti.


El Evangelio de Juan afirma que Jesucristo es
la Vida que llega como Luz de los hombres que están en tinieblas y se niegan a recibir la Luz. “Vino a su casa y los suyos no lo recibieron”. Una estrella luminosa hace que unos gentiles llamados Magos acudan a venerar al Rey recién nacido. Se cumple la profecía: Mientras acuden los extraños, los pueblos gentiles, los suyos, los de casa, Herodes y Jerusalén con él prefieren seguir en las tinieblas:  Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.


Así volvió a ocurrir en la vida de Jesús: Los judíos persiguieron y dieron muerte a Jesús, en cambio los gentiles lo recibieron con alegría. Los judíos se quedaron en tinieblas, y los gentiles accedieron a la luz. Esa Luz nos ha llegado; hemos sido iluminados, hemos sido hechos hijos de Dios, hijos de la Luz. S. Pablo dice que este es el misterio que se ha revelado a los apóstoles y profetas, que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa por Jesucristo. Demos gracias a Dios y pidamos por los judíos y por todos.


Quien busca a Dios con sinceridad, lo encuentra con seguridad. Los Magos buscaban un Rey especial, un Mesías, lo buscaban entre reyes y fueron guiados a Belén, y lo encontraron, sin palacios ni grandezas. Lo reconocieron: “
Cayendo de rodillas, lo adoraron", con suma veneración y acatamiento. Y “le ofrecieron oro, incienso y mirra”. Recibieron mucho más: Luz y Paz. Satisfechos y felices se fueron a su tierra por otro camino. Ya no buscan otro rey en la tierra; su peregrinación es ahora interior: convivencia, fraternidad, fidelidad, Amor. Aquel encuentro con el Niño-Dios les ha cambiado el corazón.


Ese es el camino interior que debemos recorrer en la Navidad: el encuentro con el Dios-Encarnado, para que así como el Hijo de Dios por nosotros se ha Humanado, nosotros, por Él, seamos divinizados, asumidos como miembros de Jesucristo, para que Dios lo sea todo en todos. Es la ofrenda que debemos a Dios y el regalo que Él nos hace.