TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO VII

 

Homilía a cargo de nuestro párroco Don Ramón López Sevillano

 

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de Isaías 43, 18-19. 21-22. 24b-25
Por mi cuenta borraba tus crímenes

 

Así dice el Señor:
«No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo,
para apagar la sed del pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.
Pero tú no me invocabas, Jacob, ni te esforzabas por mí, Israel; me avasallabas con tus pecados y me cansabas con tus culpas.
Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados.»

Palabra de Dios.

 

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 40, 2-3. 4-5. 13-14 (R.:5b)
 

R. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.
R.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.
Yo dije: “Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.”
R.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.
Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.
R.

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SEGUNDA LECTURA

Jesús no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí»


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 18-22

Hermanos:
¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero «sí» y luego «no».
Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí»; en él todas las promesas han recibido un «sí». Y por él podemos responder: «Amén» a Dios, para gloria suya.
Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros.
Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

Palabra de Dios.

 

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Aleluya Lc 4, 18
El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.
 


 

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EVANGELIO
El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
- «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
- «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados ...»
Entonces le dijo al paralítico:
- «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
- «Nunca hemos visto una cosa igual.»

Palabra de Dios

 

 

 


 

 

Ambientación:

                Llevamos varios domingos contemplando, con el Evangelio de San Marcos, el amor de Dios, que se nos revela en la actividad evangelizadora de Jesús, que es y se muestra Salvador y Liberador de la enfermedad, de los demonios, de la mentalidad estrecha, de toda ley opresora.

 Hoy demuestra su poder para perdonar los pecados y su gran generosidad y misericordia, pues hasta da a algunos hombres la facultad  de perdonar en su nombre los pecados de sus hermanos.

 Hoy hacemos la colecta por los hambrientos. Manos Unidas nos sirve de enlace para que desde aquí podamos dar alivio a los que pasan hambre durante toda su vida.

 

DOMINGO 7º. DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

(Is 43, 18-19.22.24-25 2   Cor1,18-22   Mc 2,1-12)

 

HOMILÍA: 

                        Es bueno hablar bien, comedida y sensatamente; mas por buenas que sean las palabras, si no las acompañan buenas obras, se queda hueras. Más aún, pueden resultar un engaño. Los sabios y poderosos de la tierra se reúnen dicen grandes palabras, hacen grandes declaraciones, quedan muy bien; ¡en el papel, en la propaganda! ¿y la realidad?  ¡Qué bien está la Declaración de los Derechos Humanos! ¡Y la de los Derechos del Niño! Pero ahí está el pavoroso Mapa del Hambre. ¿Dónde quedan las grandes declaraciones? ¿Y las obras?.  Más o menos igual ocurre con los que no somos poderosos ni grandes...

            Comienza el Cap. 2º. de Marcos. En el 1º. nos ha contado que Jesús, habiendo reunido unos cuantos discípulos, cura en Cafarnaún a un poseso, en casa de Pedro cura a la suegra y a los enfermos que le traen una vez puesto el sol; después orar, marcha a las aldeas cercanas, cura a un leproso tocándolo. Hoy lo vemos de nuevo en Cafarnaún con un paralítico delante.  Mucha gente inunda la casa y se agolpa a la puerta. Quieren ver y oír a Jesús porque en Él han notado ese algo nuevo que anunciaba Isaías: a su palabra esperanzadora une hechos, unas obras divinas, humanamente inexplicables. También hay allí unos escribas, que se tienen como maestros y llenos de prejuicios vienen a curiosear, observar y escrutar cuál es el truco de Jesús porque no se fían de Él.  A Jesús no se le pasa por alto.

            "Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados".  (La fe que tenían los que llevaban al enfermo y quizás el enfermo). Los escribas saltan; Jesús los ha provocado con una afirmación que les parece blasfema: ¡Sólo Dios perdona los pecados!  Efectivamente, sólo Dios puede perdonarlos. Pero Dios estaba allí, y ellos ni lo veían ni estaban dispuestos a creerlo. Tenían un prejuicio muy grave y falso: Que el mal físico como el moral procede del pecado. Si aquel enfermo estaba paralítico debía ser porque estaba empecatado. Jesús tiene que librarlos del prejuicio para que puedan creer.  "Para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad para perdonar pecados, dice al paralítico: Tú, levántate y marcha con tu camilla".  Dios perdona y delega el poder de los pecados a través de Cristo.

            Eso es lo nuevo, la Buena Noticia, Jesucristo y su Mensaje, el Evangelio, el amor de Dios que se desborda entre nosotros con el perdón y la reconciliación. Dios nos rehabilita como hombres nuevos y nos hace hijos por su Hijo Jesús, que ha abierto la fuente de la misericordia y nos ha librado de aquella mentalidad fundamentalista y paralizante de los escribas. También nosotros necesitamos ser liberados de muchos prejuicios; muchos lo tienen sobre el Sacramento de la reconciliación y el perdón porque hay que reconocerse pecador y decirlo... Quizás de ahí procede la parálisis que afecta a muchos creyentes. El perdón es el milagro y la fuerza que necesitamos para que la Nueva Evangelización no se quede también en palabras grandes que se quedan hueras y secas sin que nada nuevo brote de ellas.

            Dios está en la Palabra que leemos, en la Eucaristía que celebramos y comemos; nos sigue diciendo: Tus pecados quedan perdonados, a través del sacerdote. Levántate y ponte en marcha: Hay mucho que hacer, tiene que brotar algo nuevo; estás invitado a poner de tu parte no ya con palabras, sino con obras, que son amores.

            Hemos sido perdonados y somos hijos de Dios, hermano de todos. Es necesario que se nos note. Si no se nos nota, es que hemos apagado la Luz y ocultado al Espíritu.